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  • Virtudes Torres Losa

SE ALQUILA CABAÑA EN EL BOSQUE


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Este mes no me andaré con liturgias, chácharas ni rodeos y para nuestro VadeReto os propongo desarrollar un cuento a partir de la imagen de una cabaña solitaria en el interior de un bosque.

La cabaña os puede evocar un cuento fantástico, o una historia basada en la realidad; desarrollado durante el día, con la belleza de la primavera, o durante la noche, con connotaciones misteriosas y terrorífica; usada como refugio para los personajes, o como un símbolo metafórico o filosófico; que su imagen aparezca una sola vez, o que toda la historia se desarrolle dentro de ella…

Lo que vuestra imaginación e inspiración os susurre.

Cabaña VadeReto de JascNet

Solo os pondré una condición más. Que uséis una palabra en MAYÚSCULAS para destacarla del resto del relato. ¿Cuál? Pues ahí está el juego, haced vuestra elección.


Esto era lo que nos proponía Jose Antonio, del blog ACERVO DE LETRAS y yo, como en muchas ocasiones me pasa, no leí ni la mitad de la propuesta y mira por donde "alguna que otra MAYÚSCULA" he puesto. jajajaja.


🤍🤍🤍🤍


En esta ocasión he querido hacer un pequeño homenaje a una gran escritora, podría decir que mi favorita: AGATHA CHRISTIE . He escogido algunos títulos de sus relatos o novelas más destacados y los he incluido en mi texto, son las mayúsculas que lo acompañan.

SE ALQUILA CABAÑA EN EL BOSQUE


Podría haberse quedado en UNA BROMA EXTRAÑA, pero los acontecimientos quisieron que todo se liara más y más y llegó el momento en que no supe qué camino tomar. Yo, que suelo jactarme de encontrar solución a cada caso que se me presenta, para este en el que estaba involucrada, no tenía idea de por dónde salir.


Tomé uno de mis bolsos de viaje y guardé en él algo de ropa interior, unas camisas, faldas y mi bloc de notas, me puse el abrigo y el sombrero y conduje durante varias horas. Después, en una ciudad totalmente desconocida para mí, abandoné mi auto, me acerqué a la estación y tomé EL TREN DE LAS 4.50, sin saber a qué destino me llevaba.

No era tan lujoso como aquel donde mi querido amigo Hércules Poirot resolvió el ASESINATO EN EL ORIENT EXPRÉS, o aquel otro donde también este buen detective descubrió EL MISTERIO DEL TREN AZUL, pero era cómodo y, como no iba gente conocida, pude pasar inadvertida hasta la estación más próxima donde me bajé para decidir qué camino tomar.

Fue el letrero que estaba pegado en UN TRISTE CIPRÉS, lo que llamó mi atención. Era el anuncio de alquiler de una cabaña en el bosque, tomé nota del número telefónico y corrí hasta una cabina para llamar. Enseguida llegamos a un acuerdo para su alquiler ya que, al estar la cabaña algo alejada, era relativamente barato.

EL HOMBRE DEL TRAJE MARRÓN que me entregó las llaves no parecía muy amable, aún así hizo un ademán con los ojos como queriendo imitar una sonrisa, eso fue peor porque su gesto me alertó de un PELIGRO INMINENTE; decidí alejarme de allí rápidamente así que quedamos en que le entregaría las llaves dentro de quince días y tomé un taxi para que me acercara hasta mi nueva residencia.


Colección Agatha christie espasa

Comenzaba un nuevo ciclo de mi vida. Pensé en voz alta: LEJOS DE TI ESTA PRIMAVERA, emulando las palabras de la mítica Vivian Leigh en Lo que el viento se llevó: “A Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre”.

Ahora tendría tiempo para pensar qué hacer, si seguir atragantándome con el PUDDING DE NAVIDAD que solo le gustaba a él y que yo odiaba, o volver a LA TARTA DE MORAS que yo adoraba y que no hacía porque a él le repugnaba el olor. A veces pensé que lo que se merecía era una copa de CIANURO ESPUMOSO.


La cabaña estaba en un lugar de ensueño, escondida entre olmos y acacias. Dentro encontré una estancia amplia que hacía las veces de salón comedor con dos puertas que guardaban un baño y un dormitorio.

Tras un rápido vistazo, algo llamó mi atención. Unas figuritas de TRES RATONES CIEGOS “miraban” desde una estantería hacia unos relojes dibujados en EL CUADRO que colgaba sobre la puerta del dormitorio. Curiosamente LOS RELOJES marcaban distintas horas, uno tenía dibujado al sol y el otro a la luna. Rarezas de los artistas.

No di más importancia al cuadro pero algo en mi cabeza siguió rondándome. Salí a pasear por la arboleda, pues aún era temprano y, al sol se estaba muy bien, tiempo tendría de estar encerrada en la cabaña. También pasear me ayudaría a dejar mis problemas atrás y pensar en algún nuevo caso policiaco para escribir mi siguiente novela, algo muy conveniente pues la editorial llevaba tiempo pidiendo que le entregase un nuevo trabajo pero, con el conflicto familiar que tenía encima, era difícil concentrarse en la escritura. Esto me recuerda que aún no he dicho lo que me tenía de tan mala uva.

DESPUÉS DEL FUNERAL del señor Brown, la chica que tenía a su servicio se quedó sin trabajo y mi esposo quiso llevarla a casa como doncella. Hasta ahí todo muy bien, hasta que empezaron a llegar anónimos donde me advertían de que para mi marido podría ser EL CASO DE LA DONCELLA PERFECTA, ya que hacían muy buena pareja. No entiendo cómo mi instinto detectivesco no me alertó de lo que estaba pasando.


Pero yo no me ando por las ramas y puse las CARTAS SOBRE LA MESA. A ella la mandé a servir con un informe especial a LA CASA TORCIDA a ver si con suerte era ella la siguiente en la racha de asesinatos. Por su parte, a mi marido le dije que de seguir así se estaba jugando una CITA CON LA MUERTE.

¡Ay! Ya sé que se me estaba yendo de las manos. Por eso quise poner tierra de por medio y alejarme lo máximo de allí.

La noche se echó encima y en la soledad de la cabaña solo se escuchaban los sonidos de pájaros nocturnos o algún animal que pisaba algunas ramas secas.

De pronto las figuritas de los ratones empezaron a deslizarse por la estantería y los minuteros de los dos relojes del cuadro tomaron movimiento. Pensé que todo era un juego de mi cerebro. Quizás aquella infusión que había tomado al volver podría estar caducada y ahora veía cosas que no eran. Recordé que había hecho unas tortitas con UN PUÑADO DE CENTENO que había encontrado en la alacena. ¿Y si tenía cornezuelo y ahora me estaba haciendo efecto?

El piso empezó a girar, yo intentaba agarrarme a cualquier mueble, no podía mantenerme en pie, esa noche dormí en el sillón del salón, era bastante cómodo así que la pasé al calor de la chimenea.

Los días siguientes fueron calcados del primero, no escribí ni un solo relato, no encontré una solución a mis desavenencias conyugales, estaba en un punto crucial para mi estabilidad emocional y sabía que me iba a pasar factura.

Fue el décimo día de mi estancia en el bosque cuando alguien llamó a la puerta. Llovía con furia, y decidí no salir ese día de la cabaña. Preparé café y unos bollos y tomé mi lápiz y cuaderno con el fin de tomar algunas notas. Unos madereros que iban hacía el río fueron sorprendidos por la lluvia y, atraídos por el olor del café y pan recién hecho se acercaron a la cabaña.


imagen de la wikipedia

Eran DIEZ NEGRITOS, amables y sonrientes a pesar de estar empapados. Fue el mejor día de toda mi estancia en el bosque. Ellos me hicieron pensar que yo era la princesa de un cuento y ellos… bueno, ellos me dieron la solución al problema que venía torturándome. Hacer creer que mi marido y su amante me habían asesinado y se habían deshecho de mi cuerpo sería lo más apropiado. Pondrían unas gotas de SANGRE EN LA PISCINA de casa y yo sería UN CADÁVER EXQUISITO incapaz de ser encontrado y los amantes acabarían en la cárcel.

No sé si fue buena idea, salí contenta camino de la primera carretera que encontrara y subiría al primer coche que pasara por ahí. Me hospedé en un hotel con el apellido de la amante que había roto mi matrimonio y dejé correr el tiempo. Dieron conmigo pero, curiosamente, no recordaba nada de lo que había vivido en esos once días. Mi marido pidió el divorcio y yo me trasladé con mi hija a las Islas Canarias. Allí mis ánimos volvieron de nuevo, mis novelas y relatos se fueron multiplicando pero eso no quiere decir que echara el TELÓN.



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